The Memory of Brands: When Vintage Advertising Becomes Contemporary Art

Arte y Publicidad Vintage: ColaCao, Coca-Cola, Levi's y Más

La memoria de las marcas: cuando la publicidad se convierte en arte

Una nueva serie de Sergio Aranda inspirada en los grandes iconos de la publicidad, los carteles antiguos y las huellas del tiempo.

Hay imágenes que forman parte de nuestra vida mucho antes de que aprendamos a apreciar el arte.

Las vemos en las tiendas, en las calles, en las revistas, en los envases que acompañan nuestros desayunos o en los escaparates de las ciudades que visitamos. Con el paso de los años, algunas desaparecen, otras evolucionan y unas pocas se convierten en auténticos símbolos culturales.

Me refiero a las grandes marcas y a sus logotipos.

ColaCao, Coca-Cola, Chupa Chups, Levi's, Tiffany & Co., Kodak, Pepsi, Fanta, Nike, Rolex...

Cada una tiene su propia historia, su tipografía, sus colores y una identidad visual que reconocemos casi instantáneamente.

Pero lo que más me interesa no es la marca como producto comercial, sino todo aquello que representa en nuestra memoria.

Un logotipo puede transportarnos a nuestra infancia, a un viaje, a una época determinada o a un lugar que creíamos olvidado.

Y esa capacidad de despertar recuerdos es precisamente lo que me ha inspirado a crear esta nueva serie de obras.

De la publicidad antigua al arte contemporáneo

<text color="secondary" italic>ColaCao — Memories of a Spanish Icon, 2026. Técnica mixta sobre panel de madera, 80 × 60 × 4 cm.</text>

Mi intención no es reproducir fielmente antiguos anuncios publicitarios.

Lo que busco es imaginar cómo esos carteles, tan vivos y coloridos cuando fueron creados, habrían evolucionado si hubieran permanecido durante décadas expuestos al sol, la lluvia, la contaminación y el paso del tiempo.

Me fascinan las superficies deterioradas, las capas de pintura que se desprenden, los metales oxidados y las letras que aparecen y desaparecen bajo antiguas intervenciones.

En mis pinturas, estos elementos no representan simplemente el deterioro, sino la memoria.

Utilizo pintura acrílica, collage, transferencias de imágenes, texturas en relieve y efectos de corrosión para construir superficies que parecen haber tenido una vida anterior.

Algunas recuerdan los antiguos carteles esmaltados de los comercios. Otras evocan muros industriales, rótulos olvidados o fragmentos de publicidad descubiertos durante la restauración de un edificio.

Es una manera de unir dos mundos que siempre me han fascinado: la precisión del diseño gráfico y la belleza imprevisible de los materiales envejecidos.

ColaCao: un icono español nacido en Barcelona

La obra de ColaCao tiene para mí un significado especial.

Esta emblemática marca nació en 1945 en el barrio de Gràcia de Barcelona y se convirtió en una referencia de los hogares españoles.

Su identidad visual y sus campañas publicitarias forman parte de la memoria de varias generaciones.

Para esta obra elegí una interpretación del característico logotipo rojo sobre un fondo cálido de tonos anaranjados y amarillos, inspirado en la estética de los antiguos rótulos comerciales.

Quería recuperar esa sensación de estar contemplando un cartel que ha sobrevivido durante décadas.

El color aparece desgastado, los bordes muestran huellas de corrosión y las texturas transforman una imagen publicitaria reconocible en una superficie casi arqueológica.

Pero también quería introducir un elemento de mi ciudad.

En la parte inferior incorporé tres motivos del panot de flor de Barcelona, reinterpretados con relieve, tonos metálicos y efectos oxidados.

El resultado establece una conexión entre los orígenes barceloneses de ColaCao y uno de los símbolos más reconocibles de nuestras calles.

Es como recuperar dos pequeños fragmentos de la historia cotidiana de Barcelona y reunirlos en una sola composición.

Coca-Cola y Pepsi: la fuerza de los grandes iconos americanos

Si hay marcas que han sabido transformar sus logotipos en símbolos universales, Coca-Cola y Pepsi son dos ejemplos extraordinarios.

Sus colores, tipografías y campañas publicitarias han marcado generaciones.

El rojo y blanco de Coca-Cola, las variaciones históricas del azul y rojo de Pepsi y la estética de sus antiguos anuncios ofrecen posibilidades visuales fascinantes.

En esta serie me interesa trabajar precisamente con ese contraste entre una identidad gráfica perfectamente reconocible y un fondo aparentemente deteriorado.

Un logotipo diseñado para ser limpio, brillante y comercial puede adquirir una personalidad completamente diferente cuando aparece fragmentado, erosionado y rodeado de texturas industriales.

La imagen sigue siendo familiar, pero su significado cambia.

Deja de ser únicamente publicidad para convertirse en una evocación del tiempo.

Chupa Chups: cuando el diseño comercial se encuentra con el arte

Chupa Chups es otra marca especialmente interesante por su conexión directa con el mundo artístico.

Creada por Enric Bernat en 1958, su identidad visual adquirió una dimensión extraordinaria cuando Salvador Dalí intervino en el diseño de su célebre logotipo en 1969.

Me parece fascinante que un símbolo comercial pueda tener una historia tan relacionada con el arte.

El amarillo, el rojo y la forma floral del logotipo poseen una energía visual extraordinaria.

En mi interpretación, estos elementos pueden convivir con superficies desgastadas, texturas y fragmentos de collage, creando un contraste entre la alegría del diseño original y la apariencia de un objeto recuperado del pasado.

Levi's, Tiffany & Co. y el lenguaje de las marcas

No todas las marcas evocan las mismas emociones.

Levi's representa para muchas personas la cultura americana, el denim, la juventud y la libertad.

Tiffany & Co., por el contrario, transmite una imagen relacionada con la elegancia, la joyería y el lujo.

Son universos visuales muy diferentes, pero igualmente reconocibles.

En el caso de Levi's, me atrae la posibilidad de combinar su identidad gráfica con superficies industriales, colores intensos y texturas ásperas que recuerden la historia del trabajo y los materiales.

Con Tiffany & Co., el planteamiento es distinto.

Su inconfundible azul permite explorar composiciones más minimalistas, donde el refinamiento del color contrasta con la imperfección de una superficie envejecida.

Mi experiencia anterior en el mundo de la alta joyería y la gemología también influye en mi manera de observar estos símbolos.

Durante muchos años trabajé rodeado de objetos preciosos, materiales cuidadosamente seleccionados y códigos visuales muy precisos.

Hoy me interesa establecer un diálogo entre esa búsqueda de perfección y la belleza de lo imperfecto.

Kodak, Rolex, Nike y muchos otros recuerdos visuales

La serie se extiende a otras marcas que han formado parte de nuestra cultura visual.

Kodak evoca la fotografía analógica, los recuerdos familiares y una época en la que cada imagen tenía un valor muy diferente al que tiene hoy.

Rolex representa la precisión, el tiempo y la tradición relojera, conceptos especialmente interesantes cuando se combinan con superficies corroídas.

Nike ha desarrollado una identidad gráfica tan poderosa que un simple símbolo puede transmitir movimiento y energía sin necesidad de palabras.

También me interesan marcas como Fanta, Texaco, Campbell's y otras referencias históricas de la alimentación, la moda, los viajes y la industria.

Cada una plantea un reto artístico distinto.

El objetivo no es que todas las obras tengan el mismo aspecto, sino encontrar una composición, una paleta y un tratamiento de los materiales que respeten el carácter de cada icono.

El óxido, las texturas y la filosofía wabi-sabi

Aunque los logotipos sean los protagonistas visuales de esta serie, mi verdadero lenguaje artístico continúa siendo el de los materiales.

Las capas, las grietas, las superficies erosionadas y los efectos de oxidación siguen ocupando un lugar esencial en mi trabajo.

Me inspiro en la filosofía japonesa del wabi-sabi, que encuentra belleza en la sencillez, la imperfección y el paso del tiempo.

Un cartel nuevo puede resultar visualmente perfecto.

Pero un cartel antiguo, marcado por décadas de exposición, puede contar una historia mucho más interesante.

Sus colores han cambiado, algunas letras han desaparecido y sus bordes muestran las huellas de diferentes épocas.

Esa transformación es lo que intento trasladar a mis pinturas.

No busco crear objetos artificialmente perfectos. Quiero que las superficies tengan profundidad, carácter y una historia que contar.

Barcelona como parte de mi lenguaje artístico

Desde que vivo en Barcelona, su arquitectura y sus calles se han convertido en una fuente constante de inspiración.

El Born, sus fachadas antiguas, los talleres, las persianas metálicas y los pavimentos de la ciudad forman parte de mi universo visual.

El panot de Barcelona aparece en diferentes obras como una especie de firma arquitectónica.

Me gusta incorporarlo junto a elementos procedentes de otros lugares y culturas, porque representa una conexión entre lo local y lo universal.

Una marca americana puede convivir con una textura inspirada en una pared de Barcelona.

Un logotipo español puede aparecer sobre una superficie que recuerda un antiguo cartel industrial.

Cada composición crea su propio diálogo entre ciudades, épocas y recuerdos.

Más allá del arte: una serie para coleccionistas de publicidad y diseño

Esta nueva colección también establece una conexión con el universo del coleccionismo.

Los antiguos carteles publicitarios, las placas esmaltadas, los rótulos comerciales, los envases históricos y los objetos promocionales forman parte del patrimonio visual de nuestra sociedad.

Muchos se han convertido en piezas buscadas por coleccionistas de publicidad vintage, diseño gráfico y memorabilia de marcas.

Mis obras no pretenden sustituir esos objetos históricos ni presentarse como auténticos carteles antiguos.

Son creaciones contemporáneas originales, realizadas individualmente sobre soportes de madera y trabajadas mediante técnicas mixtas.

Cada superficie tiene sus propias marcas, texturas, detalles y variaciones.

Me interesa que estas pinturas puedan atraer tanto a un coleccionista de arte contemporáneo como a alguien apasionado por los antiguos anuncios, la historia de las marcas o los objetos industriales.

Porque a veces una imagen familiar puede despertar una emoción tan fuerte como una pintura abstracta.

Pintar lo que permanece

Vivimos rodeados de imágenes que aparecen y desaparecen con una rapidez extraordinaria.

La publicidad cambia constantemente. Las marcas actualizan sus logotipos, los establecimientos cierran y las ciudades transforman sus paisajes.

Sin embargo, algunas imágenes permanecen grabadas en nuestra memoria.

Esta serie nace precisamente de esa reflexión.

¿Qué ocurre cuando una imagen comercial deja de vendernos algo y empieza a recordarnos algo?

¿Qué queda de un logotipo cuando lo separamos de su función publicitaria?

Para mí, queda el color, la forma, la historia y, sobre todo, la emoción.

Esa es la esencia de este proyecto.

Transformar los iconos de la publicidad en fragmentos de memoria, donde el diseño gráfico, el arte urbano y las huellas del tiempo se encuentran.

Porque, al final, incluso los objetos y las imágenes más cotidianos pueden convertirse en parte de nuestra historia personal.

“I paint the memory of materials.”

Sergio Aranda

Artista contemporáneo — Barcelona, 2026


Esta serie reúne interpretaciones artísticas independientes inspiradas en la historia visual de diferentes marcas. Las obras no constituyen productos oficiales ni implican colaboración, patrocinio o afiliación con dichas empresas.

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