Hay ciertos materiales que ya contienen memoria antes de formar parte de una pintura.
Antiguas partituras musicales, páginas japonesas desgastadas, textos fragmentados, papeles descoloridos por el tiempo —estos elementos poseen una presencia silenciosa que me fascina profundamente.
En mi obra de collage abstracto contemporáneo, no utilizo el papel simplemente como decoración. Lo utilizo como superficie de memoria, erosión y silencio.
Algunas páginas provienen de antiguos libros japoneses llenos de símbolos misteriosos y delicados ritmos de tipografía. Otras provienen de viejas partituras musicales cuyas notas parecen seguir vibrando en silencio bajo las capas de pintura y textura. Estos fragmentos se convierten en ecos visuales ocultos dentro de la composición.
Me atrae lo que está parcialmente borrado, desgastado, frágil o incompleto.
Los bordes rasgados, las tintas descoloridas, las superficies que se pelan y las texturas irregulares crean un diálogo entre la destrucción y la reconstrucción —entre el tiempo y el material.
A través de capas de pintura acrílica, médium mate, técnicas de collage, efectos de descascarillado, superficies texturizadas y composiciones minimalistas, las pinturas evolucionan lentamente hacia obras de arte contemporáneo de técnicas mixtas donde el silencio se hace visible.
El hilo rojo que ocasionalmente aparece en mi trabajo actúa casi como una línea de tensión que atraviesa la propia memoria —una sutil conexión entre estructura y emoción, geometría y fragilidad.
Barcelona, superficies industriales, estética japonesa, filosofía wabi-sabi, arquitectura y erosión urbana influyen en este lenguaje visual. A menudo pienso en mis pinturas como fragmentos de muros desgastados, manuscritos silenciosos o superficies arquitectónicas olvidadas transformadas en arte abstracto contemporáneo.
Lo que más me interesa no es la perfección, sino la atmósfera.
No la decoración, sino la presencia emocional.
Estos collages abstractos texturizados están creados para coleccionistas que se sienten atraídos por el minimalismo contemporáneo, los interiores arquitectónicos, la estética wabi-sabi y el arte táctil de técnicas mixtas. Las obras combinan collage de inspiración japonesa, abstracción industrial, equilibrio geométrico y texturas en capas diseñadas para aportar profundidad y sofisticación tranquila a los interiores modernos.
Los coleccionistas en Europa y Estados Unidos buscan cada vez más pinturas abstractas contemporáneas que se sientan auténticas, impulsadas por el material y emocionalmente resonantes, en lugar de puramente decorativas. Mi trabajo existe precisamente en ese espacio —entre el arte, la textura, la arquitectura y la abstracción poética.
Cada obra de arte original se crea en mi estudio de Barcelona utilizando técnicas mixtas que incluyen collage, pintura acrílica, capas texturizadas, procesos de pelado, integración de papel japonés y tratamientos de superficie hechos a mano.
Ya sea utilizando fragmentos de notación musical o texto japonés antiguo, cada pieza se convierte en una meditación sobre la memoria, la transformación y la belleza de la imperfección.
Porque a veces las superficies más silenciosas encierran las historias más profundas.
