Urban Grids: El nacimiento de una colección
París, la memoria y el año olímpico
En 2024, mientras París se preparaba para recibir al mundo con motivo de los Juegos Olímpicos de verano, me encontré reflexionando sobre una ciudad que había marcado profundamente mi vida como artista. Mucho antes de convertirse en una de las capitales culturales más admiradas del mundo, París había sido mi hogar. Sus calles, su arquitectura, su atmósfera y su patrimonio artístico dejaron una huella permanente en mi visión creativa.
Fue durante aquel momento único, cuando la atención mundial estaba puesta en París, cuando nació la primera obra de lo que acabaría convirtiéndose en la colección Urban Grids.
La pieza inaugural estuvo dedicada a París.
Más que crear una vista urbana convencional, quería realizar algo más personal y conceptual. Mi intención era explorar la relación invisible entre la arquitectura y la memoria, entre la estructura física de una ciudad y las emociones que deja en quienes la habitan. La Torre Eiffel, las elegantes fachadas haussmannianas, el ritmo de los bulevares y el sinuoso recorrido del Sena se convirtieron en el punto de partida de un lenguaje visual que combinaba arquitectura, cartografía e interpretación artística.
El resultado fue una obra que fusionaba monumentos icónicos con una trama urbana deconstruida, transformando la ciudad en un paisaje poético de líneas, texturas y recuerdos.
Lo que comenzó como un homenaje a París pronto evolucionó hacia algo mucho más amplio.
A medida que continué trabajando, comprendí que cada ciudad posee su propia identidad arquitectónica, su propio ritmo visual y su propia geografía emocional. Las calles que recorremos, los edificios que admiramos y los lugares que recordamos pasan a formar parte de nuestra historia personal. Las ciudades no son simplemente conjuntos de monumentos; son auténticos depósitos de memoria.
Esta idea se convirtió en el fundamento de la colección Urban Grids.
Cada obra combina monumentos arquitectónicos con interpretaciones abstractas de trazados urbanos, creando composiciones situadas entre la cartografía, la arquitectura y el arte contemporáneo. Más que documentar ciudades, la colección busca capturar su esencia.
Después de París, la colección se expandió de forma natural hacia Barcelona, la ciudad donde vivo y trabajo actualmente. Desde las agujas de la Sagrada Família hasta la belleza gótica de Santa Maria del Mar, desde el eje monumental de la Plaça d'Espanya hasta las calles medievales de la Ciutat Vella, cada obra explora un capítulo diferente de la identidad urbana.
Posteriormente, la serie incorporó otras capitales europeas y nuevos iconos arquitectónicos, todos interpretados a través de este mismo lenguaje visual basado en la geometría, la memoria y el lugar.
Mirando atrás, resulta apropiado que la colección naciera en París durante el año olímpico. Los Juegos celebran el encuentro entre culturas, historias y personas de todo el mundo. De una manera diferente, Urban Grids busca algo similar: conectar arquitectura, historia y memoria personal a través del arte.
Hoy la colección sigue creciendo, pero sus orígenes permanecen ligados a una idea sencilla nacida en París: que cada ciudad cuenta una historia y que cada plano urbano es el retrato de una experiencia humana.
Sergio Aranda